viernes, 7 de octubre de 2011

En una película dijeron que aquello que se pierde, se pierde. Muchas veces, desde que la oí, me he quedado pensando hasta qué punto esa frase era cierta. Hay veces que perdemos algo, creemos que nunca más volveremos a recuperar y de repente un día aparece de nuevo, bajado del cielo, dispuesto en exclusiva para nosotros. Pero las cosas hay que ganárselas, ¿no? Otras veces las cosas se pierden y nunca más vuelven. Recuperar lo pasado es llamar al viento y pretender que venga. No nos corresponde a nosotros el deseo de que vuelvan, lo hemos provocado así y nos lo hemos ganado. Punto final. Y también existe aquello que creemos perder y en verdad nunca se fue. Y dentro de este grupo entran todo tipo de cosas: una amistad, una relación con algún pariente, un objeto preciado que aparece en el lugar menos pensado… Y lo sentimental, el amor. Creemos que el deseo se ha ido, que la necesidad ha desaparecido, que los sentimientos van caminando por otro camino desconocido, comienzas a sonreír más, parece que se va, se va, se va… Pero no. No se ha ido y un olor es el que te lo recuerda. Los días que mejor estás, sin que te duela levantarte de la cama, todo el universo parece conspirar contra ti: recuerdos por todos lados, su nombre en boca de todos, olores, palabras, películas, canciones. Y es entonces cuando te das cuenta de que hay cosas que crees perder y nunca pierdes.

sábado, 1 de octubre de 2011

+Por qué has hecho eso?
-No importa! Está en el pasado...
+Si... pero aún duele.
-Oh si... el pasado puede doler. Pero tal como yo lo veo puedes o huir de él o... aprender.

miércoles, 28 de septiembre de 2011




Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo ni quitarte la ropa, ni sudar contigo, ni perder la calma, ni decirte las cosas que nunca te he dicho. Y ahora ya no puedo prestarte mis alas, ni subirme la falda ni cogerte con vicio... Ahora da lo mismo reírse de todo que llorar por nada.

                                       


martes, 27 de septiembre de 2011

Ahora toca actuar.

Hoy me he dado cuenta de que a menudo hago lo que más odio: esperar. Espero enamorarme, espero ser feliz, espero cumplir mis sueños, espero ser alguien en la vida, espero ser alguien en tu vida...


Ya me he cansado de esperar...

sábado, 24 de septiembre de 2011

Y yo también.

Te mueres por unas miserables caricias. Por un plan de un aburrido lunes por la tarde. De besos a cada rayito de sol. Aunque sea de puntillas. Aunque se haga de noche después. Lo dicen tus ojos, tu boca, tus manos, tu todo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo la misma. No hay reglas para tal cosa. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. Espero que hagas lo mejor. Espero que veas cosas que te asombres. Espero que sientas cosas que nunca antes sentiste. Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estés orgulloso. Y si te das cuenta de que no es así... espero que tengas el valor de empezar de cero.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Que pase lo que tenga que pasar.

Creer en ello puede ser bueno y no tan bueno. Puede servir de consuelo cuando nos cuesta asimilar o dar explicaciones a un suceso. Pero también puede desposeernos por completo de toda voluntad, que nos exime de  responsabilidad. Si todo sale a pedir de boca, entonces el empeño para conseguirlo habrá sido inútil porque lo que fuera tenía que pasar de todas formas, con o sin nuestra intervención. A veces se trata de decidir si se tiene más fe en sí mismo que en el Destino.